sábado, 24 de mayo de 2014

Nuestra soberanía y el futuro de Colombia la definiremos hoy en las urnas


Para el Pda-Polo Bélgica


La ocasión de cambiar pacíficamente el capítulo de desigualdades sociales en nuestro país,  se presenta a nosotros este 25 de mayo. 


Este domingo, aunque no podemos descartar la posibilidad de una segunda vuelta, los colombianos que aún creemos que la vía adecuada para el cambio que necesita nuestra patria sigue siendo la democrática, decidiremos quién gobernará nuestros destinos durante los próximos cuatro años. Con ello, el sector o sectores de la población que logren imponer su fórmula presidencial impondrán también su modelo de desarrollo económico y social. 



 

Elegiremos PRIMER(A) MANDATARIO(A); es decir, a alguien a quien encargaremos de desarrollar el programa de gobierno que nos ha propuesto y por el cual votamos. Porque, en el fondo, de eso se trata: de votar por un programa con el cual el candidato nos ha logrado atraer y convencer. Y en esta democracia o, mejor dicho, en lo que de ella queda después de que la Carta Constitucional del 91 fuera transformada a la medida de las necesidades e intereses de Álvaro Uribe y de sus  protectores y protegidos, es ahora el momento de que el pueblo excluido, pero unido, imponga SU MANDATO.


Los gobiernos que hasta ahora nos han presidido han aplicado las imposiciones de las minorías privilegiadas, del FMI y de las políticas económicas neoliberales en interés de los grandes capitales. Todos lo sabemos: durante los últimos doce años los presidentes colombianos no han sido más que mayordomos en un país en el que la embajada norteamericana, las grandes multinacionales y el FMI han sido los verdaderos gobernantes.

Ahora, repito, llegó la oportunidad de producir la transformación del país escogiendo acertadamente la fórmula presidencial que SÍ represente los intereses de la mayoría de los colombianos. Que el estribillo de “al pueblo nunca le toca” sea algo del pasado ante la enorme posibilidad de seguir gritando, a partir de este 25 de mayo, que “al fin, al pueblo le tocó”.



Porque el abanico es amplio, permitiendo al electorado escoger entre quienes se han batido por una Colombia soberana, participativa, con inclusión social, con plena vigencia de los derechos humanos, libertades y garantías sociales e individuales, contra la miseria y la pobreza, por la educación, el empleo y la salud al alcance de todos, y aquellos a quienes sólo sus apetitos de poder, su voracidad corrupta, su entreguismo a gobiernos y multinacionales extranjeros, al gran capital de gremios y monopolios nacionales y el desprecio de sus compatriotas para quienes nada tienen aparte de exigirles su voto y apoyo. Tampoco faltan los que no podemos señalar o calificar como criminales... por respeto a la presunción de inocencia que los protege mientras en su contra no haya sentencia condenatoria en firme; y sólo por eso.




Votar este 25 de mayo es una obligación política, ética y social de cada colombiano(a) con su pueblo. Abstenerse es negarse el derecho a reclamar luego contra el continuismo del actual gobierno y su bien administrada herencia del anterior, imparable en la destrucción de toda la nación.




Y cuando de votar se trata, analizar las diversas opciones obliga. No quiero ser más extensa : los programas de las fórmulas para presidencia y vicepresidencia son ampliamente conocidos; los antecedentes de quienes las integran son hoy de dominio público; las calidades y falencias de todos(as) están a la vista. Basta con pensar en el país para saber por quien votar. Votar con honestidad patriótica, votar con conciencia limpia, clara.


Personalmente, estoy convencida de que con Clara López y Aída Avella, vamos a combatir la actual política económica de flexibilidad, de Tratados de Libre comercio leoninos y de desigualdades a todo nivel; vamos por una justicia fiscal, por pensiones dignas, por empleos de calidad para todos incluyendo los jóvenes (no a la precarización en salarios y en subcontratos); por garantías reales y efectivas para la mujer, los homosexuales, los niños, los indígenas, los afro descendientes y para las diferentes etnias; los emigrados, para que un día puedan regresar a su tierra con la esperanza de una vida digna, tan digna como a la que tienen derecho (no cumplido) en el exilio, etc.

La concertación del POLO-UP, trae propuestas que nos conciernen a todos dentro y fuera de Colombia, propuestas garantizando los mínimos derechos que ya se encontraban plasmados en nuestra Constitución y que, a través de la elección de Clara, se deberán aplicar a través del legislador conforme a la primera versión de la Carta Magna del 91.

Están en juego nuestro presente y nuestro futuro; y el futuro de quienes nos seguirán. La unión de todos en paz y con justicia social, la convicción de que otra Colombia puede existir solo se podrá definir en las urnas con la participación activa y masiva de todos y cada uno de los colombianos, de dentro y de fuera.



¡No olvidemos que nuestra soberanía se encuentra en las urnas!




Con Clara y Aída, este domingo pondremos a Colombia en el buen camino !

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