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viernes, 13 de junio de 2014

"El Polo, como partido, decidió no respaldar a Santos ni a Zuluaga": Jorge Enrique Robledo - Senador

Jorge Enrique Robledo-Senador-Foto PDA




Carta del senador Jorge Enrique Robledo a Clara López: El Polo, como partido, decidió no respaldar a Santos ni a Zuluaga

Jorge Enrique Robledo, senador, Bogotá, junio 10 de 2014

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Doctora

Clara López Obregón

Presidenta del Polo Democrático Alternativo

 

Cordial saludo:

 

En su importante votación a la Presidencia, de casi dos millones de votos, fueron determinantes sus cualidades y esfuerzos personales, al igual que la propuesta programática del Polo y el reconocimiento al trabajo y coherencia de los polistas, verdad especialmente cierta en Bogotá, donde obtuvimos medio millón de votos.

jueves, 29 de mayo de 2014

UN ACUERDO DE PAZ SILENCIA LOS FUSILES… UN PROCESO DE PAZ DESARMA LOS ESPÍRITUS

Octavio Quintero, 27 de mayo del 2014
© Periódico El Satélite
Vea, pues: la derecha extrema de Uribe y la moderada de Santos ha puesto a los electores que se ubican hacia la izquierda del dial político, a decidir entre dos males, el menor.
 
Si hubieran planificado tal disyuntiva desde que este par partió cobijas, no les habría quedado tan bien.

viernes, 23 de mayo de 2014

Sobre anunciado apoyo de Petro a Santos


 
Artículo enviado por David Rodriguez al Pda-Polo Bélgica  

Carlos Eduardo Naranjo Ossa, Bogotá, mayo 19 de 2014

Uno de los hechos políticos de los últimos años que más tergiversaciones ha tenido es la creación del Movimiento Progresistas con Gustavo Petro a la cabeza, y su retiro del Polo Democrático Alternativo.

martes, 28 de enero de 2014

Lo que usted no supo de Santos en Madrid

(c) Santiago Peye-Semana.com

Lo que usted no supo de Santos en Madrid

 
Enero 24 de 2014, Madrid,
 
Hace cuatro meses dejé mi puesto en Especiales Regionales de Semana para venir a estudiar un máster en Madrid. Hoy, por azares de la vida, resulté en el “evento cultural” del Presidente Juan Manuel Santos con

domingo, 1 de septiembre de 2013

Mineros colombianos levantan paro del sector tras llegar a un acuerdo

El presidente Santos reconoció que Colombia vive una crisis estructural en el sector minero. (Foto: Archivo)
 
©teleSUR
El anuncio lo hizo el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, en el marco del Primer Congreso Nacional de Diputados que se llevó a cabo en Medellín, capital del departamento de Antioquia, al suroeste de Colombia, desde donde destacó la importancia de revisar lo pactado con los mineros.

Sábado 31 de Agosto de 2013
 
 
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció este sábado que los mineros levantaron el paro que realizaban desde el 17 de julio de este año, luego de lograrse un acuerdo entre ambas partes.
 
 
El anuncio lo hizo el mandatario en el marco del Primer Congreso Nacional de Diputados que se llevó a cabo en Medellín, capital del departamento de Antioquia, al suroeste de Colombia, desde donde destacó la importancia de revisar lo pactado con los mineros.
 
 
“Finalmente logramos levantar ese paro. Un paro que deja unos costos muy altos. Caucasia, Tarazá y esa región de Antioquia sufrió mucho por este paro. Creo que la noticia de que se levantó el paro es una muy buena noticia”, dijo Santos.
 
 
Reconoció que se deben analizar bien las lecciones aprendidas con este problema y aceptó que en este momento en Colombia se vive “una crisis estructural en el campo” por lo que planteó la necesidad de construir una serie de políticas para buscar mejoras.
 
 
En este sentido, el jefe de Estado colombiano, sostuvo que garantizará a comunidades ancestrales la explotación minera sólo si ejercen dicha actividad las comunidades de su área de influencia.
 
 
De igual manera, comunicó que brindará todo el apoyo para que los mineros artesanales puedan formalizar su estilo de trabajo. Asimismo, agregó que insistirá en la búsqueda de “un gran pacto nacional” para el agro y el desarrollo rural, el cual pudiera comenzar a concretarse el 12 de septiembre.
 
 
El levantamiento formal del paro se hará efectivo cuando los ministros de Minas y Energía, Defensa y Ambiente firmen el acuerdo, según reseñó el diario local El Espectador.
 
 
El acuerdo
 
 
El presidente de la Confederación de Mineros de Colombia, comentó que fue levantada un acta de compromiso con aspectos relacionados con la formalización de la actividad minera en todo el país. Entre estos aspectos, se prevé ampliar el decreto 2235 que ordena a la Fuerza Pública a destruir la maquinaria que sea utilizada en explotaciones mineras no reguladas.
 
 
Igualmente, la comisión accidental de la Cámara de Representantes de Colombia, asumió el compromiso de presentar un proyecto de ley con mensaje de urgencia para regular las actividades de la minería informal, de acuerdo a lo reseñado por el diario local El Colombiano.
 
 
Unos cuatro mil mineros colombianos de los departamentos de Caldas y Risaralda (centro-oeste), paralizaron sus actividades para exigir mejores condiciones de trabajo. Diversas manifestaciones se realizaron en la nación suramericana y la fuerza pública colombiana reprimió a los manifestantes para obligarlos a detener el bloqueo, dejando dos muertos.
 
 
Se hicieron dos reuniones entre autoridades colombianas y los mineros, con el objetivo de levantar un paro y el bloqueo de las principales vías. El último encuentro realizado en Medellín con el ministro de Minas, Federico Renjifo, había concluido sin ningún acuerdo.
 
teleSUR-Eltiempo.com-elespectador.com-ElColombiano.com/jg/BM
 
 
 

domingo, 25 de agosto de 2013

El más anticampesino de los presidentes

 

 

 
Por Jorge Enrique Robledo   


 

Tras los debates en el Congreso sobre las compras ilegales de tierras por poderosas empresas nacionales y extranjeras y famosos bufetes de abogados, como los de Brigard & Urrutia y Néstor Humberto Martínez, para Riopaila, Cargill y Luis Carlos Sarmiento Angulo, salieron a la luz varias verdades (http://db.tt/DwP0ULLR).


Se demostró que la Ley 160 de 1994 les permite a los campesinos beneficiados por adjudicaciones de baldíos del Estado vender esos predios sin ninguna restricción. Pero que el inciso 9° de su Artículo 72 también establece que nadie –ni persona natural ni jurídica–, puede comprar –acumular– más de uno de esos predios –una UAF, como se llaman–, so pena de la declaratoria de nulidad de la operación. Que esto es así lo han reconocido la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, la Superintendencia de Notariado, el Incoder, dos ministros de Agricultura, la Contraloría, la Procuraduría y hasta el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, al igual que Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos.


Esta prohibición desarrolla el objetivo primordial del Artículo 64 de la Constitución y la Ley 160, que busca que las tierras del Estado pasen a los campesinos y no salgan de la órbita de la pequeña producción. Como es obvio, se trata de un derecho colectivo del campesinado. Luego quien acumula las UAF viola el ordenamiento legal y despoja de sus derechos a los pequeños productores en su conjunto.


Sabedores de la prohibición de la Ley 160 de acumular tierras, los encopetados abogados que diseñaron el despojo campesino y la ilegalidad –en decenas de casos y por centenares de miles de hectáreas, en la Orinoquia y en el resto del país–, se esforzaron, no en volver legal lo ilegal, porque es imposible, sino en ocultar la violación de la ley, es decir, en que no se supiera que cada parcela adquirida por una empresa diferente era en realidad comprada por una poderosa matriz, la cual explota los predios como uno solo, incluso a escalas de 60 mil y más hectáreas. Algo así como un testaferrato inmobiliario. En el momento en que ocultaron a los verdaderos compradores de cada UAF y la producción unificada de los predios, confesaron de hecho que sí sabían que violaban la Constitución y la ley.


Una vez descubiertos estos actos de corrupción, han recurrido a leguleyadas elementales, las cuales no niegan la prohibición de la Ley 160 de acumular fincas originadas en baldíos, pero sí arguyen que en sus negocios la norma no se aplica en razón de alguna excepción traída de los cabellos. Es tan poco serio el alegato con el que intentan enredar incautos, que estos abogados y sus teorías terminaron de hazmerreíres entre los estudiantes y los profesores de las carreras de derecho.


La posición del gobierno de Juan Manuel Santos no pudo ser peor. Primero, en dos ocasiones y a espaldas de la opinión pública, intentó cambiar la Ley 160, para darle algún viso de legalidad a la ilegalidad. Luego, cuando el escándalo derrotó el tapen-tapen de la Casa de Nariño y rodó la cabeza del embajador en Washington, contra toda evidencia Santos absolvió a su amiguísimo y financista político, les advirtió a sus subalternos que quien volviera a decir que sí se había violado la ley se las vería con él y dio orden de echar por la calle del medio y promover la bien llamada “Ley Urrutia”, porque con ella se proponen blanquear las acumulaciones ilegales de baldíos. En desarrollo de la estratagema, el ministro Estupiñán, quien les dijo a los medios que acumular baldíos era ilegal y que generaba sanciones, le dio una voltereta de 180 grados a su posición, más preocupado por cuidar el puesto que su dignidad. En otro país se cae en diez minutos; aquí, podrían darle la Cruz de Boyacá.


 
Para ambientar la Ley Urrutia, han intentado convertir este debate, que es sobre ilegalidad y corrupción, en una controversia sobre el modelo agrario, con tan mala suerte para ellos que lo que defienden, y que Santos quiere empeorar, es un desastre, como lo prueba la indignación rural. Porque a punta de TLC aumentan las importaciones y disminuyen las exportaciones, arruinan a los productores y concentran aún más la propiedad de la tierra, a costa del campesinado y de los empresarios pequeños y medianos. Y no para producir bienes agropecuarios, sino para ampliar la escala de la especulación inmobiliaria, en beneficio de algunos de la cúpula de los adinerados criollos y los magnates extranjeros.


Bogotá, 16 de agosto de 2013.
 

El más anticampesino de los presidentes

 
                           POR UNA COLOMBIA DECENTE, EL POLO PRESENTE                   


viernes, 23 de agosto de 2013

Paz: no hay camino fácil

(c)Semana.com
 

(c)Semana.com


Para refrendar el eventual acuerdo de paz que saldría de La Habana el gobierno tiene tres salidas todas culebreras.

Aún más difícil que el gobierno y las Farc concreten en La Habana un acuerdo de paz es que la ciudadanía le dé el visto bueno. De poco sirve que las partes eventualmente firmen un compromiso si este no cuenta con el apoyo popular para que se pueda cumplir. 

Por esa razón, ha hecho carrera la frase “hay que meterle pueblo a la paz”. Pero para lograr esa necesaria legitimidad popular, no todos los caminos conducen a Roma. Encontrar un mecanismo para refrendar un posible acuerdo, cuando la mayoría (el 69 por ciento de los encuestados según la encuesta Colombia Opina de Ipsos y el 78 por ciento en la más reciente de Gallup) ve con recelo que los miembros de las Farc participen en política o no vayan a la cárcel, será tortuoso. 

La semana pasada, durante el foro convocado por la Mesa y organizado por la ONU y la Universidad Nacional para discutir la posible participación en política de la guerrilla, académicos, dirigentes políticos y los propios guerrilleros llamaron la atención sobre la necesidad de encontrar fórmulas para blindar el proceso de negociación. Las salidas contempladas son tres: una Asamblea Constituyente; un mecanismo de refrendación ciudadana –que puede ser un referendo, un plebiscito o una consulta popular– o un grupo de leyes. Cualquiera de estos tres caminos entraña obstáculos políticos y jurídicos. 

1) La Asamblea Constituyente

El fantasma de la Asamblea Constituyente ha rondado el proceso de diálogo desde el comienzo. Las Farc han insistido en que este es el camino para refrendarlo. En su criterio, es la única vía para cambiar el régimen político y hacer las reformas institucionales que el país necesita.  Durante el foro de la semana pasada, la vocera de Marcha Patriótica Piedad Córdoba defendió esta propuesta. Sin embargo, en el mismo encuentro, el ministro del Interior, Fernando Carrillo, le salió al paso: “Definitivamente por ahí no es. Nosotros ya lo hemos dicho”, dijo. 

La razón es simple.  Como una Asamblea Constituyente permite reformar de manera amplia la Constitución, sería una caja de Pandora donde no hay garantía de cómo va a ser su composición y mucho menos cuál va a ser el resultado. De hecho, la comandancia guerrillera no es la única que impulsa este tipo de opción. 

Hay grupos políticos que ven en este escenario la posibilidad de introducir transformaciones que no necesariamente tienen que ver con los acuerdos en La Habana. El uribismo, por ejemplo, desde que fracasó la reforma a la Justicia el año pasado, ha insistido en que por esta vía hay que reestructurar el Estado. Para sus críticos esta loable propuesta esconde la intención de abrirle la puerta a una nueva reelección del expresidente Álvaro Uribe. 

Otros sectores, como el partido Mira, consideran que la Asamblea se podría aprovechar para impedir que los partidos minoritarios desaparezcan. Dado que a partir del año entrante corren ese riesgo debido al umbral de votación, cambios en las reglas electorales se podrían aprobar en una Constituyente. Por este tipo de argumentos, que no se relacionan con el proceso de paz, fue que el exgobernador de Nariño Antonio Navarro dijo: “Hay que refrendar los acuerdos, pero sin caballo de Troya”. 

La Carta de 1991 estableció los parámetros para convocar la Asamblea Constituyente. Dice que el Congreso deberá aprobar una ley que fije el tema, el periodo y la composición de la Asamblea, para que el pueblo decida si quiere convocarla. Esa figura todavía está sin estrenar. No obstante el referente más cercano es la que se creó para  hacer la Constitución de 1991, que sentó un precedente jurídico que permitió cambiar todo el régimen constitucional. 

Es ahí donde calan los miedos. Para el representante del Partido Verde Alfonso Prada, “por ahí es que se liquidan los congresos, se cambian las reglas, pero lo que es peor, las Farc podrían quedar por fuera, porque el que elige la Asamblea es el pueblo”. En otras palabras, aunque existe la posibilidad de acotarla lo suficiente, una Asamblea se puede salir de madre y en lugar de servir para respaldar los acuerdos en La Habana podría echarlos por tierra. 

2) La consulta popular

En la medida que ha pasado el tiempo, el gobierno ha mostrado su preferencia por un mecanismo de participación ciudadana para refrendar el proceso de paz. “Los colombianos tendrán la última palabra de los acuerdos de paz”, dijo hace unas semanas el alto comisionado para la paz, Sergio Jaramillo. 
La Constitución de 1991 prevé tres formatos para consultar a los ciudadanos: un referendo, un plebiscito o una consulta de carácter nacional. Cualquiera de las alternativas debe cumplir con unos requisitos especiales. 

El referendo es un mecanismo que permite consultar al pueblo si está de acuerdo con modificaciones a la Constitución o con una ley que vincule lo pactado en La Habana. Además la iniciativa puede originarse en el Congreso, la Presidencia, o incluso en la propia ciudadanía. 

Sin embargo, el Congreso la debe aprobar, y para que tenga validez tiene que participar la cuarta parte de los votantes registrados en el censo electoral, es decir, más de 7,5 millones de personas, y previamente se deben recoger casi 2 millones de firmas. Si el referendo versa sobre varias propuestas, corre el riesgo de que unas reformas sean aprobadas y otras no, como ocurrió cuando en 2003, el entonces presidente Uribe convocó a un referendo y solo fue aprobado uno de 18 artículos.

La consulta popular, en criterio del constitucionalista Juan Manuel Charry, es más apropiada pues “el pacto que se firme en La Habana será político. Las leyes que se deriven se pueden aprobar en el Congreso”. 

Además, cuando es de carácter nacional, solo debe pasar por la aprobación del Senado y no por las dos cámaras. La ventaja es que es de obligatorio cumplimiento; el problema, que requiere de una tercera parte del censo electoral: más de 10 millones de participantes. Este mecanismo solo tiene un antecedente  exitoso de carácter local: la aprobación del día sin carro anual en Bogotá, que se convocó en 2000.

La tercera opción es el plebiscito, cuyo origen siempre es el Ejecutivo, pues lo que busca es refrendar una política nacida en esta rama del poder. No obstante, no puede modificar la Constitución, tiene control constitucional y requiere de la participación de la mitad del censo electoral: casi 16 millones de personas. 

El riesgo de cualquiera de estos mecanismos es que el clima de la opinión no se atempere previamente. Las encuestas reflejan que el respaldo popular a los diálogos no se traduce en apoyos mediáticos a sus posibles resultados políticos. En Guatemala, por ejemplo, después de casi 11 años que duró el proceso de paz, las ambiciosas reformas para limitar el poder castrense y reconocer los derechos de los indígenas mayas se sometieron a referendo y este fue derrotado. Hoy los críticos consideran que el balance de ese proceso es agridulce. 

3) Un listado de leyes

La otra opción es aprobar un compendio de leyes que vinculen los acuerdos. De hecho, está pendiente el desarrollo del Marco Legal para la Paz, una reforma constitucional que prevé la aplicación de medidas de justicia transicional para los insurgentes que abandonen las armas. 

Sin embargo, este paquete legislativo no contaría con el respaldo ciudadano  y la legitimidad política provenientes de una consulta popular. Además, su contenido estaría sujeto a lo que decida el Congreso y este podría cambiar lo que se acuerde en La Habana o interpretarlo a su manera. Eso sin contar con el hecho de que el Congreso, el año entrante, estará compuesto de manera distinta y no están garantizadas las mayorías con las que hoy cuenta el gobierno. 

Para el constitucionalista Rodrigo Uprimny “no se debe polarizar el debate entre un mecanismo como la Asamblea Constituyente u otro; se puede aplicar una combinación”. Los beneficios penales por ejemplo requieren de una ley, pero hay otros temas, como el de la participación de los guerrilleros en política, sobre los que la gente querrá  ser consultada. 

Todas estas opciones dependen de lo que finalmente acuerden las partes. Pero sin un consenso amplio  en la sociedad sobre lo que el Estado debe ceder en la negociación,  con unas Farc impopulares y un proceso electoral en ciernes –en el que hay intereses políticos de todos los colores–, el camino ideal para refrendar la paz aún no está claro.
 
04 mayo 2013
 
 
 
                                                                                                                                                          
 

Gobierno colombiano anuncia proyecto de ley para refrendar acuerdo con las FARC


(c)RT
 
Publicado: 22 ago 2013   

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que el Gobierno trabaja en un proyecto de ley para someter a referendo el mismo día de las elecciones del 2014 un hipotético acuerdo de paz con las FARC.

Santos explicó que la decisión se toma porque quien decide si los acuerdos de La Habana -negociaciones con la guerrilla- son válidos o no es exclusivamente el pueblo colombiano. De este modo, la hipotética consulta se celebraría el mismo día que las elecciones legislativas, previstas para el próximo 9 de marzo, o con las presidenciales, que se llevarán a cabo el 25 de mayo de 2014.
 
 
                                                                                                                                                         

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cerro Matoso: Un negocio que produce 340 mil millones se arrendó por 30 mil millones de pesos (Senador Robledo)

 
Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, agosto 20 de 2013

 (c)polomoir
 

Contrato se prorrogó sin estudios. Genera detrimento patrimonial. Riesgo moral para la evasión de impuestos. Órganos de Control deben sancionar.

En el debate de control político sobre el nuevo contrato de Cerro Matoso, el senador Robledo hizo fuertes cuestionamientos al Ministerio de Minas.

Robledo explicó que el gobierno protegió los intereses de la multinacional al reconocer la legalidad de un contrato que a todas luces era ilegal. Cerro Matoso tiene tres contratos, dos de los cuales concentran el 95% de las reservas y el 100% de la producción, y que debían vencerse en septiembre de 2012. Pero en 1996 se firmó un tercer contrato que las prorrogó hasta el 2029, a pesar de que la legislación no permitía este tipo de prórrogas. “En el área de ese tercer contrato no se ha explotado ni un gramo de níquel y solo tiene el 5% de las reservas, lo que evidencia que la única finalidad del Contrato 051 era prorrogar de manera ilegal las dos concesiones”.

En estas circunstancias el gobierno debió demandar el contrato y así fortalecer su poder de negociación. Sin embargo, elevó una consulta al Consejo de Estado calculada para proteger a la multinacional y lavarse las manos.

El congresista hizo graves denuncias sobre el nuevo contrato. Señaló que el gobierno aceptó prorrogar los contratos hasta el 2044 aceptando el argumento de la empresa sobre reducción del tenor del níquel. Sin embargo el Ministerio no tenía estudios que verificaran la calidad del yacimiento, pues Corficolombiana y CRU Estrageties(sic), empresas contratadas para hacer este análisis, reconocieron no tener la capacidad técnica para estudiar la calidad de la mina.

El contrato genera un detrimento patrimonial porque, a cambio de la no reversión de unos activos valorados en $1,3 billones y que han generado utilidades promedio de 344 mil millones, Cerro Matoso pagará $22.843 millones anuales. Si se compara con las tasas que en Canadá se sugieren para el arrendamiento de equipos, lo pactado genera un detrimento patrimonial de por lo menos 60 mil millones de pesos anuales.

Una de las cosas más graves es que el gobierno autorizó a Cerro Matoso a subcontrar(sic) la operación del proyecto de lixiviación con una empresa de BHP Billiton, lo que, según la Contraloría, genera un “riesgo moral” para la evasión de impuestos y de regalías.

El gobierno tampoco exigió el pago de regalías por la explotación de hierro. En materia de inversión social la empresa seguirá invirtiendo lo mismo que ha invertido en los últimos años, recursos que no han resueltos los enormes problemas de las comunidades pero que sí sirven para hacer politiquería. No se pactaron mecanismos para proteger la salud de los vecinos de la mina, ni se ajustó el permiso ambiental que Cerro Matoso tiene desde 1982 a la ley, y tampoco se resolvieron los problemas de los trabajadores. Tampoco se le exigió a Billiton pagar los 60 mil millones de pesos que según la Contraloría debe por concepto de regalías.

Robledo concluyó señalando que, mientras el Presidente es generoso con las multinacionales, responde con represión los justos reclamos de pequeños y medianos mineros, campesinos, indígenas y empresarios nacionales.
 
Vídeo: Cerro Matoso: Un negocio que produce 340 mil millones se arrendó por 30 mil millones de pesos (Senador Robledo°
 
 

 


miércoles, 31 de julio de 2013

Tantos TLC acaban la industria: Ocampo



©El Colombiano
©El Colombiano

El reconocido economista José Antonio Ocampo lanza dardos sobre la economía. Funcionarios responden.

Por ANDREA CARRANZA GARZÓN | Publicado el 2 de julio de 2013
 
 
 
El señalado como economista más influyente entre los mismos economistas del país, el exministro José Antonio Ocampo Gaviria, presentó un diagnóstico desolador de la industria colombiana, durante su visita al diario La República.



El problema: "la indigestión de Tratados de Libre Comercio (TLC) que tiene el país y que va a terminar de destruir el aparato productivo colombiano", según Ocampo, quien advierte que estamos ante tres trimestres continuos de caídas en el crecimiento de la producción industrial, una recesión indiscutible y el peor episodio de 30 años de desindustrialización.


Todo esto, dice el profesor de la Universidad de Columbia, es la mezcla de tres factores: revaluación del peso, política de comercio exterior y falta de una política industrial.


De ahí que Ocampo critique a varios de los alfiles del gabinete de Juan Manuel Santos. Por ejemplo, lanza dardos al ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, por el manejo de la política industrial como una "agenda secundaria" y "sin dientes" y lo invitó a ponerle freno a ese "frenesí que pareciera tener para firmar TLC".
 

El economista incluso agradeció a la Reserva Federal de los Estados Unidos por los efectos de corrección de la revaluación que han tenido sus anuncios, "ya que el Gobierno y el Banco de la República han hecho tan poco por corregirla".


Y ante los planes del Gobierno de pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), el club de las buenas prácticas, Ocampo afirmó que si Colombia quiere ser líder de la región, estaría cometiendo un error al ser miembro de ella.


La República abre espacio para que los hacedores de políticas económicas respondan a las opiniones de Ocampo.


 
 
 

 

 

martes, 30 de julio de 2013

Cómo es de diferente actitud del gobierno frente a pequeña minería nacional y la gran minería trasnacional: Robledo en carta a Santos

©PDA 

 ©PDA    
 
En la misiva el congresista del Polo Democrático Alternativo solicita que se respete la voluntad del municipio de Piedras para que no se haga minería en esa población tolimense.
El senador Jorge Enrique Robledo envió una carta al presidente de la República, Juan Manuel Santos, en la queexpresa su desacuerdo con la política de explotación minera del país.
 
Robledo señala en la misiva que “es evidente que mientras el gobierno es duro, intransigente, con los pequeños mineros colombianos, a los que estigmatiza, no les atiende sus reclamos y reprime, es blando, flexible, con la gran minería extranjera”.

Así mismo, asegura que el ministro de Minas ha salido a “descalificar la consulta de los habitantes de Piedras, que en 98 por ciento rechaza la muy desproporcionada pretensión de la Anglo Gold Ashanti de transportar a lo largo de setenta kilómetros –de Cajamarca a Piedras– miles de millones de toneladas de rocas”.


El texto de la carta con fecha 29 de julio del senador Robledo al presidente Santos es el siguiente:

 

Señor Presidente:

 
Debo expresarle mi total desacuerdo con la política minera del gobierno, política que se ilustra con una posición tan diferente frente a dos hechos simultáneos que son noticia en el país: el paro de los pequeños mineros artesanales y empresariales y la decisión democrática del pueblo de Piedras, en el Tolima, de decirle no a la gran minería.

 
Porque es evidente que mientras el gobierno es duro, intransigente, con los pequeños mineros colombianos, a los que estigmatiza, no les atiende sus reclamos y reprime, es blando, flexible, con la gran minería extranjera, en cuya defensa ha salido el ministro de Minas a descalificar la consulta de los habitantes de Piedras, que en 98 por ciento rechaza la muy desproporcionada pretensión de la Anglo Gold Ashanti de transportar a lo largo de setenta kilómetros –de Cajamarca a Piedras– miles de millones de toneladas de rocas, para procesarlas con el agua de los piedrunos, a los que además les estropearán su territorio y les dañarán su vocación agrícola.

 
En consecuencia, Señor Presidente, cordialmente, le solicito cambiar la política oficial frente a los dos tipos de minería existentes en el país, de acuerdo con la siguiente petición:
Instruir a quien corresponda para que, cuanto antes, se atiendan las justas peticiones de los pequeños mineros aún en paro luego de trece días y cese la campaña de infundios de la Casa de Nariño para estigmatizarlos, presentándolos como criminales, cuando son colombianos de bien que defienden su inalienable derecho a trabajar, aun cuando no le guste a la voracidad de la gran minería extranjera.

 
Anunciar públicamente que su gobierno respetará la voluntad democrática de los habitantes de Piedras –expresada por estos David contra Goliat, el alcalde municipal y el gobernador del Tolima– y que, en consecuencia, usted empleará su poder político para que dicha voluntad se convierta en realidad, así se perturbe la codicia insaciable de Anglo Gold Ashanti.

 
29 de julio de 2013.
 


 
Cómo es de diferente actitud del gobierno frente a pequeña minería nacional y la gran minería trasnacional: Robledo en carta a Santos