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lunes, 26 de agosto de 2013

Sarmiento Angulo se quedó con la tierra y ahora viene por la semilla, denuncia representante Wilson Arias

(c)POLO
 
Corficolombiana, compañía del grupo AVAL, propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, no sólo acapara tierras con antecedente de baldío, sino que también es propietaria de semillas certificadas, cuyo uso el gobierno pretende imponer a los campesinos, denunció el representante a la Cámara por el Polo Democrático Alternativo, Wilson Arias Castillo.

 


Desde hace tres meses el congresista del Polo ha denunciado la acumulación ilegal de baldíos por parte de distintas empresas nacionales y foráneas como Riopaila Castilla S.A., Manuelita S.A., la multinacional Cargill,y otras, como las que integran la línea agropecuaria del grupo Corficolombiana, propiedad del Grupo Aval, del multimillonario Luis Carlos Sarmiento Angulo.


De acuerdo con las investigaciones de Arias Castillo, la Organización Pajonales, una de las empresas de Corficolombiana, según la Superintendencia de Notariado y Registro acumuló tierras con antecedentes de baldíos (tierras de campesinos) por encima de la UAF. A su vez fue beneficiaria de subsidios del Estado y créditos blandos de FINAGRO por más de $35.000 millones.


Ahora, la ciudadanía se escandalizó con el vídeo documental de Victoria Solano (9.70), en el cual se desperdician miles de toneladas de arroz en Campoalegre (Huila) y se señalan de delincuentes a los campesinos que guarden semillas que no sean certificadas. “Todo en nombre del libre comercio y de los mercaderes de las semillas. Pues bien, Organización Pajonales S.A., la misma que acapara tierras, es una de estas empresas beneficiarias de los derechos de propiedad sobre las semillas certificadas que el ICA obliga a utilizar a los campesinos, a través de la resolución 970 de 2010”, preciso el representante Arias.


“Al señor Sarmiento no le basta con arrebatar la tierra y los subsidios que son para campesinos, sino que también va por sus semillas. Tampoco tiene cese su búsqueda de riqueza, pues ni bancos, ni fondos de pensiones, ni concesionarias viales, ni un periódico nacional y decenas de negocios más, logran saciar su sed de riqueza”, añadió Arias.


En el siguiente vídeo se muestra la historia de esta empresa, cuya trayectoria resulta bastante controversial:






Estas denuncias sobre la seguridad alimentaria, la acumulación irregular de
baldíos y otras temáticas relacionadas serán ampliadas en un debate de control político este miércoles 28 de agosto desde las 9:30am, en la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes por los congresistas Wilson Arias y Hernando Hernández.


26 de agosto de 2013.

Se quedaron con la tierra y ahora vienen por la Semilla

       

               POR UNA COLOMBIA DECENTE, EL POLO PRESENTE                 

viernes, 23 de agosto de 2013

Las multinacionales dueñas de las semillas

 (c)El Espectador.com
 (c)El espectador.com

 Tener una semilla es un delito: la nueva dictadura alimentaria

 
Hace ya décadas estaba pronosticado que llegaría el momento en que tener una semilla sería un crimen. Parecía ciencia ficción imaginar que un campesino no podría guardar semillas para la próxima cosecha, como lo había venido haciendo por milenios. Sin embargo, es un hecho.
 
 

12 Ago 2013
 
 

Después de la firma del TLC con los Estados Unidos y de la expedición de normas como la Resolución 970 del ICA, la Policía Nacional, siguiendo las instrucciones de los funcionarios del ramo azuzados por las multinacionales dueñas de las semillas, ha comenzado a maltratar a campesinos y agricultores, a arrojar toneladas de comida al basurero y a penalizar a quienes no sirvan los intereses de los nuevos dictadores de la alimentación. El documental de Victoria Solano en youtube, que me impulsó a escribir esta columna, es una denuncia aterradora. Si el campesino enfrenta el monopolio de las corporaciones y guarda sus semillas «patentadas», se va para la cárcel o paga enormes multas. Estamos en las manos de las multinacionales y de lo que quieran meternos a la boca, a los precios que quieran.
 
 
 
Nuestros dirigentes, ciegos codiciosos, optaron por proteger una docena de semillas extranjeras genéticamente modificadas antes que proteger el patrimonio de miles de semillas que habían sido descubiertas o adaptadas y amadas por siglos en América. Y nunca les contaron a los campesinos que esto les sucedería a menos de un año de la firma del TLC, ni los prepararon para la catástrofe.
 
 
Y después pretendemos que haya paz en un país que deja a sus cultivadores en la inopia. Un exembajador con rabo de paja se atreve a decir que «Hay actores que sueñan con una Colombia sujeta a un modelo económico arcaico que impondría restricciones que limitarían severamente el desarrollo agropecuario». Ese modelo “arcaico”, sin embargo, ha logrado en la historia de la agricultura cientos de miles de semillas que los neoliberales querrían convertir en tres o cuatro: maíz de los matones de Monsanto, arroz, algodón y soya de Syngenta o Dupont. Con estas simientes y sus inseparables agrotóxicos, quisieran sembrar sus tierras de la altillanura, como le está pasando a la «República Unida de la Soja» en el Cono Sur. Nunca la humanidad había arrojado al agua y a las tierras tantos venenos juntos, ni deforestado así las selvas en nombre del “desarrollo agropecuario”.
 
 
 
Y esta sacrílega manera de patentar la vida se escuda en la mentira que nos venden de la seguridad alimentaria. Los medios se encargan de seguir diciendo que las nuevas semillas «mejoradas» dan más rendimiento y podrán alimentar a la creciente población del mundo. Pero estudiando la revolución verde vemos que la aseveración es falsa y hay granjas de agroecología que demuestran que rinden más las semillas colectivas logradas a pulso por los conocedores de la tierra y sus frutos en milenios de trabajo con la tierra, que las semillas privadas de los nuevos dictadores. ¡Hay que pelear de nuevo por las semillas libres!
 
 
Por: Dharmadeva

 Tener una semilla es un delito: la nueva política alimentaria

                      POR UNA COLOMBIA DECENTE, EL POLO PRESENTE